El regreso del USS Lincoln: el peaje psicológico de una misión que se prolongó más allá de lo soportable
Adaptado al nivel C1 de una historia de NPR News.
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El portaviones USS Abraham Lincoln, tras haber estado inmerso en operaciones militares estadounidenses dentro del marco del conflicto con Irán, ha emprendido por fin el derrotero de regreso a su base de origen. A bordo, aproximadamente cinco mil marineros e infantes de marina han tenido que soportar una agotadora travesía de nueve meses de duración, con escasísimos intervalos destinados al descanso, lo cual ha comenzado a dejar secuelas evidentes tanto en su integridad física como en su estabilidad emocional.
Aunque la Armada no ha confirmado de manera oficial las denuncias relativas al deterioro de las condiciones de vida y a los intentos de algunos tripulantes de arrojarse al mar —y la cadena NPR no ha conseguido verificarlas de forma independiente—, el secretario interino de la Armada, Hung Cao, admitió mediante un comunicado que se trataron "un pequeño número de casos de salud mental sin pérdidas que lamentar". No obstante, los especialistas sostienen que las penurias materiales, aun cuando resulten severas, no bastan por sí solas para justificar el malestar generalizado; la ausencia de una comunicación diáfana y sostenida por parte de los mandos superiores ha incidido de manera determinante en la aflicción colectiva. Armen Kurdian, capitán retirado que sirvió en el Lincoln en 2005, describe la embarcación como una pequeña urbe flotante donde el trabajo exige un esfuerzo físico colosal. "Los jefes de pista permanecen en la cubierta de vuelo, jóvenes de 18, 19 o 20 años, arrastrando cadenas de cien libras a cuestas bajo un calor de 120 grados", relata Kurdian, quien recalca que la deshidratación y el cansancio extremo se vuelven endémicos, agravados por la imperiosa necesidad de que los pilotos aterricen y despeguen durante la noche o en condiciones meteorológicas adversas, con la carga añadida de saber que de su destreza penden vidas humanas. En los lapsos de ocio, la intimidad es un lujo inalcanzable, pues el descanso se produce en alojamientos hacinados.
El factor que, a juicio de los expertos, puede llevar a la tripulación al límite de su resistencia es la incertidumbre. Jack Stuster, científico conductual ya jubilado que dedicó varias décadas a estudiar el desempeño humano en entornos extremos, advierte que "en situaciones de aislamiento y confinamiento, una de las peores cosas que se le puede hacer a una persona es prometerle una fecha de regreso y luego retrasarla". El despliegue del Lincoln debía concluir en mayo, pero se prolongó sin ofrecer explicaciones plausibles a los afectados. Stuster, quien también colaboró con la NASA y con investigadores científicos en Groenlandia, rememora cómo la cancelación de vuelos de repatriación en el último minuto provocaba que incluso los veteranos más curtidos rompieran en llanto. La duración también resulta decisiva: mientras que un período de tres o seis meses es tolerable, al alcanzar los nueve la situación se torna insostenible desde el punto de vista psicológico.
El doctor Phillip Hunt, antiguo médico naval participante en misiones a bordo de submarinos, asevera que con cinco mil personas a bordo resulta inevitable que algunos desarrollen trastornos de la salud mental, incluso bajo las circunstancias más favorables. "Había hombres que se ponían ansiosos o deprimidos", recuerda. Hunt censura la actitud de los mandos, incluido el secretario de Defensa Pete Hegseth, quien tildó los informes de exagerados, así como la del presidente Trump, que consideró que el despliegue "no había sido ni mucho menos largo". Para Hunt, la negación de las condiciones reales resulta "sumamente perjudicial para la moral de la tripulación" y puede desembocar en irritabilidad, ansiedad y, en última instancia, en agotamiento emocional y depresión. "Siento muchísimo por esa tripulación. Es trágico; pensar en ellos casi me hace llorar", concluye.
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Historia original: NPR News — Lingocito la reescribe en español del nivel C1 y siempre enlaza la fuente.