Nuevos documentos revelan que las autoridades de Nueva York ocultaron la toxicidad del aire tras el 11-S
Adaptado al nivel C1 de una historia de BBC News.
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Un vasto archivo de documentos recientemente divulgados ha puesto de manifiesto que las autoridades de Nueva York conocían la peligrosa calidad del aire en Manhattan poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, mientras aseguraban al público que era seguro respirar. El alcalde Zohran Mamdani denunció que los líderes en quienes la ciudadanía confiaba "mintieron" al afirmar que el aire era inocuo, lo que provocó enfermedades y muertes posteriores. En una conferencia de prensa celebrada el martes, Mamdani anunció la liberación de 170.000 documentos relacionados con los ataques, en cumplimiento de una demanda presentada por el grupo de defensa 9/11 Health Watch.
Los informes técnicos incluidos en el archivo evidencian que el amianto se halló "en casi todos los lugares" analizados cerca de la Zona Cero durante meses después del colapso de las torres. No obstante, el ayuntamiento y las autoridades federales, incluida la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), declararon que el aire era seguro apenas días después del atentado. Un memorando conocido como "Harding Memo", fechado en octubre de 2001, advertía al entonces vicealcalde Robert Harding de que la ciudad podría enfrentar hasta 35.000 demandas legales por su respuesta, ya que las recomendaciones sanitarias habían inducido a las personas a regresar prematuramente a la zona, exponiéndolas a toxinas y daño emocional.
Otros documentos señalan contradicciones flagrantes: mientras se instaba a los ciudadanos a limpiar el polvo con trapos húmedos, los expertos sabían que el amianto solo debía ser manipulado por profesionales autorizados. Asimismo, se citan testimonios del máximo responsable sanitario de la ciudad que admitía que "el polvo contenía bajos niveles de amianto" en algunas muestras, aunque un estudio preliminar no había encontrado concentraciones elevadas en interiores. Christine Todd Whitman, directora de la EPA en ese momento, se disculpó posteriormente, alegando que actuaron según el conocimiento disponible.
Enfermedades como cáncer y asma, vinculadas a la inhalación de estos contaminantes, han cobrado más vidas que las casi 3.000 personas fallecidas en los atentados. Familias de víctimas, como Karen Klingon y Phil Alvarez, esperan que estos documentos sirvan para comprender mejor las dolencias derivadas y para que los afectados conozcan la verdad. La liberación completa de los archivos se realizará de forma gradual durante el próximo año, coincidiendo con el 25 aniversario de los ataques.
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Historia original: BBC News — Lingocito la reescribe en español del nivel C1 y siempre enlaza la fuente.